La arcilla recuerda las manos que la moldearon.
El oro guarda la luz que toca.
Aquí te dejamos tres cosas que debes saber.
Evita el contacto de tus aros con perfumes, cremas y agua. Guárdalos en un lugar seco, idealmente en su joyero, lejos del sol directo. Límpialos suavemente con el paño seco que va incluido. La arcilla y el enchapado en oro lo agradecerán.